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Lenguaje de la Música Juan Bautista Plaza XLV La conmemoración del nacimiento de Cristo ha constituido en todos los tiempos un feliz motivo de inspiración para los músicos. Ha sido tratado este tema tradicional de, muy diversas maneras. Por una parte, hallamos las composiciones de estilo noble, entre las que se destacan los llamados Oratorios de Navidad y, por otra, una infinidad de obras de carácter popular, tales como villancicos, aguinaldos, etc. Entre los Oratorios de Navidad, compuestos por grandes músicos, los hay que se han hecho particularmente célebres, tales como el de Bach, que es espléndido; el de Berlioz, titulado La infancia de Cristo, o el más moderno, de don Lorenzo Perosi, La Navidad del Redentor. Todas estas obras son, como decíamos, de un estilo muy puro, muy elevado. Su ejecución presenta no pocas dificultades, pues por lo común interviene en ésta, además de la orquesta y los solistas, un coro numeroso de voces mixtas. Vamos a comentar especialmente la Sinfonía Pastoral del oratorio El Mesías, de Haendel. Este celebérrimo oratorio del gran compositor alemán contemporáneo de Bach, consta de tres partes. La primera se refiere al advenimiento de Cristo. La breve introducción instrumental que precede a esta parte primera es la que sugerimos oír en seguida. Es un trozo musical muy plácido, muy sereno y de un ambiente verdaderamente pastoril.
Ejemplo musical: Las composiciones de este género, aunque se inspiran en un asunto religioso, no están, sin embargo, destinadas a ser ejecutadas en las iglesias. Son obras independientes, que nada tienen que ver con el culto ni la liturgia eclesiástica. Para su servicio, dispone la Iglesia de otro género de música muy distinta, compuesta siempre como es de rigor, sobre textos latinos. Entre estas composiciones de índole propiamente litúrgico, las hay que son de estilo sencillo, en tanto que otras son de compleja arquitectura polifónica. Muchos motetes de los grandes polifonistas del siglo XVI constituyen hermosas interpretaciones musicales de textos litúrgicos relativos a la fiesta de Navidad. En cuanto a las melodías de estilo sencillo, casi popular, que también forman parte, como dijimos, del repertorio eclesiástico, ninguna se ha hecho tan famosa como la melodía, atribuida a Haendel, sobre las palabras: Adeste fideles. Es éste, ciertamente, el cántico de Navidad más difundido en todo el mundo. Puede decirse que en la noche de Navidad, no hay iglesia donde no se cante. Ejemplo musical: Muchos grandes organistas han compuesto también paráfrasis sobre diferentes cánticos de Navidad. Este repertorio es también muy interesante. Pero ahora nos limitamos a mencionarlo. Junto a estas dos categorías de música navideña, existe otra no menos interesante: la de las canciones populares de tipo villancico. En todos los países hallamos fuertemente arraigada la costumbre tradicional de cantarle al Niño-Dios cánticos especiales de carácter eminentemente popular. El pueblo, sobre todo el nuestro, se toma toda clase de libertades en tiempo de Navidad. Durante los días que preceden al 25 de diciembre, con ocasión de las misas de gallo, invade las iglesias, llevando consigo furrucos y maracas, como acompasamiento obligado de nuestros clásicos aguinaldos. Esta costumbre nos viene de España. Un maestro peninsular de fines del siglo XVII nos ha dejado, en un villancico, la siguiente lista de instrumentos que solían figurar en las misas navideñas de aquellos lejanos días: guitarras, panderos, sonajas, Toda una orquesta, pues, de las más bulliciosas que podamos imaginar. Esta alegría jacarandosa del alma española es la que hemos heredado nosotros y la que se traduce en nuestros criollos aguinaldos pascuales. Sólo que hoy día estas costumbres van pasando de moda y cada año se nota menos entusiasmo popular en la celebración de nuestras fiestas tradicionales. Cada país tiene, como decíamos, su manera típica de cantar aguinaldos. Los franceses tienen sus Noëls, cuya música, en muchos de ellos, es bastante delicada y de sabor arcaico. Los ingleses y los alemanes prefieren la canción de estilo coral, de movimiento algo lento y de expresión sentimental. Es el caso de la célebre canción O Tannenbaum que todos los niños alemanes acostumbran ¿acostumbrarán todavía? cantar alrededor del arbolito de Navidad. Una gran diferencia existe entre estas canciones y los villancicos españoles o sus herederos, los aguinaldos venezolanos. Estos son, como todos sabemos, de una alegría franca, ingenua, verdaderamente popular, El aguinaldo venezolano exagera aún más esta alegría, su expresión llega a ser a veces bastante profana, a lo cual contribuye muy especialmente la índole de los instrumentos acompañantes. Entre todas las manifestaciones de nuestra música típica, el aguinaldo representa uno de los géneros de composición venezolana más originales y más dignos de ser conservados. [1]
Ejemplo musical: Oigamos ahora el villancico A Belén, pastores, cuya letra es tan popular en España como entre nosotros. Multitud de compositores le han puesto música a estos ingenuos versos. Con el mismo título de A Belén, pastores, existe en Venezuela un aguinaldo muy popular, cuya melodía ha sido transcrita por el historiador don Ramón de la Plaza y publicada en el apéndice musical de su obra Ensayos sobre el Arte en Venezuela, editada en Caracas en 1883. La música del villancico español a que nos referimos es del compositor R. Molera. Tiene acompañamiento de órgano, pequeña orquesta y castañuelas. Ejemplo musical: En algunos villancicos españoles de Navidad es de notar el curioso parecido que tienen con el estilo de nuestros aguinaldos criollos. Un tipo de villancico netamente español, es el titulado Ha nacido Dios. Es un verdadero aire de danza popular, por el estilo de los muchos que abundan en las regiones meridionales de España. Ejemplo musical: Para concluir, podemos escuchar una curiosa canción de Navidad indoamericana. No nos ha sido posible precisar la proveniencia de esta obra. El rótulo del disco que utilizamos, dice así: Ya viene el Niñito. Tradicional tono del Niño (arreglo de G. Garzón) Pibes Trujillo, con acompañamiento de guitarras. Lo curioso de este tono es que tiene un marcado sabor indígena. La melodía pudiera ser de origen indoperuano; presenta, en todo caso, ciertos caracteres típicos que sólo se encuentran en las melodías de los aborígenes americanos. Por ciertas peculiaridades de su acompañamiento instrumental, se diría, en cambio, que este tono nos viene de Cuba o Centroamérica. Comoquiera que sea, lo consideramos como un tipo de villancico o canción de Navidad muy original. Ejemplo musical:
Las fuentes de las diferentes citas que aparecen en este trabajo no están indicadas en los originales. 1.- Cuando Plaza escribió este texto, no existían grabaciones discográficas de los aguinaldos venezolano, hecho que lamentó con las siguientes palabras: "No nos ha sido posible conseguir grabaciones fonográficas de aguinaldos venezolanos. Es una lástima que no exista un buen repertorio de discos en los que se conserven nuestros aguinaldos más populares... No pudiendo, pues, por el momento ofrecer ninguno de esos aguinaldos criollos, nos limitaremos a comentar algunos sencillos villancicos españoles". Los primeros trabajos sistemáticos de recopilación de aguinaldos venezolanos los realizó Vicente Emilio Sojo a partir de 1938, armonizando las melodías y arreglándolas en versión para canto y piano que fueron interpretadas a partir de ese mismo año por el Orfeón Universitario. La publicación de las partituras tuvo lugar en 1945 y 1946 y los primeros discos se realizaron en la década de 1950. [Regresar]
Al utilizar parte de este material se agradece citar la siguiente fuente: Plaza, Juan Bautista: Escritos Completos. Compilador y editor Felipe Sangiorgi. CDROM. Fundación Juan Bautista Plaza, Caracas, 2004 |
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